Viajar con un amigo, ¿es la mejor decisión?

Viajar con un amigo es la mejor decision
Foto: Andrés Romero Castro

Viajar con un amigo no siempre nos asegura un viaje exitoso. Conoce algunos consejos para viajar con un amigo.

En muchas ocasiones, y por diferentes motivos, decidimos que viajar solos no es la mejor opción. Y así comenzamos a planificar nuestras vacaciones para viajar con un amigo. Creemos, pues, que de esa forma obtendremos una excelente experiencia. Pero estamos olvidando lo principal: un buen amigo no es lo mismo -ni nos asegura- un buen compañero de viajes. Son dos cosas diferentes, aunque a veces lo encontremos en una misma persona.

Guillermo escribió hace algún tiempo sobre los beneficios de viajar solo. Largarnos sin compañía a la aventura del viajar puede ser -y por cierto lo es- una gran experiencia de vida. Experiencia personal que todos deben vivir y sentir al menos una vez en sus vidas. Por ello, antes de buscar compañero de viajes, pregúntate si eso es realmente lo que quieres.

Si al responderte la pregunta, aún quieres viajar con un amigo, debes saber que no se trata de una tarea sencilla. Y a veces puede resultar, lamentablemente, en una pelea o distanciamiento no deseado. Ya me pasó y seguramente te habrá pasado (o te puede pasar alguna vez). Es que en el día a día puede que tengan una relación muy cercana, pero en un viaje las diferencias pueden generar conflictos que alcancen niveles irremediables.

A continuación encontrarás 5 consejos para viajar con un amigo o, en otras palabras, 5 elementos a tener en cuenta para saber si viajar con un amigo (o con ese amigo) es una buena decisión.

1. ¿Tu amigo sabe lo que es la empatía?  ¿Y tú lo sabes?

Seguramente sabes que empatía es la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos. Esto es una de las condiciones indispensables para que viajar con un amigo sea un placer y no una pesadilla. Una vez, viajamos con amigos. Éramos 4 amigos que habíamos decidido viajar juntos, ya que nos permitía ahorrar dinero.

Al retorno, yo iba conduciendo el automóvil que habíamos alquilado. De hecho, nadie más podía conducir, porque ninguno tenía licencia habilitante. Así, mientras ellos dormían, me tocó una larga travesía. A dos de ellos, no les importó. Durmieron sin preguntarse si sería bueno -al menos- hacerme compañía con una charla o ayudando como copiloto.

Luego de varias horas de viaje, llegamos a una ciudad en la que uno de los integrantes debía quedarse. No era el destino final, pero él quedaría allí. Lo habíamos pactado, pero nunca dijimos de llevarlo al centro de la ciudad. Así, a medida que nos adentrábamos en lo urbano, y las estaciones de metro quedaban atrás, le pedí que -dado el cansancio y que entrar al centro nos demoraba más de lo previsto- si no podía quedar en alguna estación de metro. Su respuesta: hace frío. Poco le importó mi situación, no le interesó ponerse en mi/nuestro lugar.

Así que la empatía y el sentido común son cosas que nunca pueden faltar para que viajar con un amigo no se torne una experiencia para el olvido. Y es aquí que nos vamos al siguiente punto.

2. Es bueno tener gustos e intereses compatibles o un espíritu conciliador para satisfacer el de ambos.

Habíamos accedido a dejarlo en la ciudad. Y lo hicimos. Lamentablemente, él no tenía el espíritu conciliador necesario, como para quedarse en la primera estación de metro y permitirnos volver a la autopista lo más pronto posible.

Así, tanto en ese tipo de situaciones, como cuando se deciden las actividades a realizar, debes tener presente si tú y tu amigo tienen los mismos gustos e intereses; o al menos éstos son compatibles. Ello, porque si tú quieres ir al museo y la otra persona al shopping, probablemente no llegen a un acuerdo. Y ahí surgirá un conflicto.

En caso de que los gustos o intereses no sean ni similares ni compatibles, es posible resolverlo de buena forma. Esto es, pueden ir a ambos sitios. La clave está, entonces, en escoger los sitios en los que uno se esfuerce mientras el otro disfruta, pero sin abusar de la buena voluntad. No ingreses 10 horas al museo o 10 horas al shopping. Empatía, ¿recuerdas?

3. Para viajar con un amigo resulta importante poseer un nivel adquisitivo similar.

Si quieres viajar con un amigo que tiene un nivel adquisitivo diferente al que tú posees, eso puede convertirse en un problema. Eso, porque muchas de las actividades que realizamos al viajar requieren dinero. Lamentablemente, eso es así. Entonces, si nuestro amigo tiene un mayor nivel adquisitivo, seguir su ritmo puede resultar imposible, y la relación durane el viaje tornarse compleja.

Lo mismo a la inversa. Tal vez tú puedes comprar más que quien te acompaña. Y ahí, marcar un ritmo de gastos fuera del alcance de la billetera de nuestro amigo puede ponerle en una encrucijada y -desde luego- en una situación nada confortable.

La clave está en definir un presupuesto y establecer las reglas desde el inicio. Y si quien tiene más puede -y quiere- invitar, pues que no se transforme en una excusa para que el que tiene menos abuse. Equilibrio y empatía. Ida y vuelta.

4. Estilos compatibles y estar en la misma sintonía para disfrutar el viaje con un amigo.

Si ambos poseen el mismo estilo y se encuentran -durante ese viaje- en la misma sintonía, viajar con un amigo será una gran experiencia. Pero, ¿qué pasa si te encuentras soltero y tu amigo ha comenzado recientemente una relación amorosa? Tal vez, a ti te interese ir a más fiestas y a tu amigo no.

Así, es importante saber qué tipo de viaje quieres realizar y si las actividades que se pueden realizar en el destino son adecuadas para el momento de cada uno. A veces es preferible posponer el viaje para otra oportunidad, cuando ambos se encuentren alineados en las necesidades e intereses personales. Pero si de todas maneras quieren viajar juntos, tal vez la solución sea cambiar de destino, y elegir uno en el que ambos se sientan confortables.

5. Establecer las reglas que regulen las diferentes situaciones durante el viaje con un amigo.

Todo lo que mencionamos anteriormente puede que no genere problemas y -al final del día- viajar con un amigo sea la mejor decisión. ¿Cómo? Pues, estableciendo las reglas básicas que aplicarán durante el viaje. Elegir -de común acuerdo- qué hacer y qué no hacer antes de viajar puede ser -tal vez y sin tal vez- la diferencia entre un viaje exitoso y un viaje tedioso.

Una vez, con un amigo cruzamos la Cordillera de los Andes en bicicleta. El ritmo de los dos al pedalear es diferente, especialemente en algunas condiciones del terreno. Por eso, establecimos una regla básica: los dos podremos tener nuestro propio ritmo, pero nunca perder contacto visual. Así, cuando uno quería ir rápido, podía hacerlo. Y el viaje fue uno de los mejores de nuestras vidas.

¿Cuáles son tus condiciones para que viajar con un amigo sea una excelente decisión?

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